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Noticias

15-02-2010

Una sola Europa universitaria

La segunda mitad de la última década ha estado marcada, en materia de educación superior, por una palabra: Bolonia. Un plan común para el Viejo Continente, que pretende ser el acicate para la movilidad de los trabajadores y para atraer a los mejores jóven

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Dos millones de estudiantes universitarios europeos han tenido la oportunidad de estudiar en un centro de otro país del Viejo Continente desde que hace 23 años se pusiera en marcha el programa de becas Erasmus, una iniciativa de éxito que quizá se ha convertido en el mejor precursor del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) impulsado por el Proceso de Bolonia.

El 90% de las universidades de este continente –más de 3.000 instituciones académicas– de los 31 países que forman parte de esta iniciativa se han adherido al famoso plan de becas de movilidad, gracias al cual cada año unos 160.000 alumnos –el 3,5% del total– y cerca de 30.000 docentes tienen la oportunidad de completar su formación y experiencia en el exterior. El objetivo del programa es haber alcanzado los tres millones de participantes en el año 2012.

España tiene un papel protagonista en este plan. Es el destino preferido por los universitarios europeos, recibiendo cada año más de 27.000 estudiantes, por delante de potencias como Francia, Alemania y Reino Unido, y es el tercer país que más estudiantes envía a otros Estados, más de 22.000 cada curso académico, sólo por detrás de Francia y Alemania, que nos superan en población.

Las empresas valoran especialmente en los recién titulados que buscan acceder a su primer empleo la experiencia internacional y el dominio de otros idiomas. Los intercambios durante los estudios universitarios se han convertido en una de las mejores formas de lograr estos objetivos.

Bolonia
Así las cosas, hace ya un lustro que los países de la Unión Europea se propusieron crear un Espacio Europeo de Educación Superior, con varios objetivos fundamentales. Por un lado, favorecer la movilidad de trabajadores en este espacio común equiparando las titulaciones de todos los países; por otra parte, poder competir en las mejores condiciones por la atracción de los mejores estudiantes y jóvenes profesionales del mundo con otras potencias, como Estados Unidos o la emergente China; y también introducir una revolución metodológica en las universidades europeas, que deberán girar alrededor del aprendizaje del alumno en lugar de hacerlo sobre las enseñanzas de los profesores, con un enfoque más práctico y cercano al mercado de trabajo, huyendo de las lecciones magistrales en las que se toman apuntes y apostando por el trabajo en equipo y el uso de las nuevas tecnologías.

Futuro
Un ambicioso objetivo al que se han sumado más de cuarenta países europeos y que, no exento de polémicas y movilizaciones estudiantiles, va dando sus pasos, lentamente pero sin retrocesos. En países como Holanda ya se han graduado las primeras promociones de titulados con planes de estudios adaptados al EEES. Por contra, en otros como España, el proceso de convergencia va más despacio. Los títulos de posgrado adaptados a Bolonia comenzaron a impartirse hace varios cursos, pero las titulaciones de grado –licenciaturas, diplomaturas, ingenierías técnicas y superiores, Arquitectura Técnica y Arquitectura– aún están andando este camino.

Este mismo año 2010, el cien por cien de los títulos tendrán que estar adaptados a los nuevos planes de estudios, que en el caso español elimina las carreras de tres y cinco años y pone en marcha nuevos títulos de cuatro años. Recientemente, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, aseguraba que el 50% de las titulaciones ya han completado este proceso. La otra mitad tendrá que estar lista para el próximo curso académico 2010-2011.

Pero el gran reto es una cuestión pedagógica. Una vez adaptadas las titulaciones, las universidades de nuestro país tendrán que cambiar costumbres muy arraigadas y movilizar a profesorado y alumnado para transformar la forma de desarrollar las clases.

Cuenta atrás
1. Este año todas las titulaciones universitarias deben estar adaptadas a los criterios del Proceso de Bolonia. En España, la mitad de las carreras ya lo han hecho.

2. Cuarenta y seis países se han adherido al Proceso de Bolonia para su incorporación al Espacio Europeo de Educación Superior.

3. Los objetivos son favorecer la movilidad de los trabajadores europeos, impartir una enseñanza más cercana al mercado laboral y convertir a Europa en un foco de atracción de los mejores jóvenes talentos de todo el mundo.

Fuente: http://www.expansionyempleo.com