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30-03-2009

Una idea impecable y una puesta en práctica cuestionable

En ningún otro país, excepto en Grecia, han surgido 'anti-bolonias'

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Facilitar la movilidad entre países a los universitarios europeos. Ese es el principal objetivo del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Su aplicación implicará además la implantación de otros métodos de aprendizaje en detrimento de las clases magistrales. La evaluación de los conocimientos será continua, con un seguimiento diario del trabajo del alumno, empleando internet y las tutorías. La enseñanza será sobre todo práctica y se demandará continuamente la participación del alumno a través de ejercicios, trabajos en equipo y prácticas profesionales. El alumno saldrá de la universidad mucho más preparado para trabajar en cualquier empresa.

Hasta ahí la teoría. Ninguna de las asociaciones de estudiantes calificados como anti-Bolonia se han manifestado contra estos objetivos, sino contra los efectos que una mala aplicación puede tener en la universidad española. Están de acuerdo con los fines, pero tienen muchas dudas sobre su implantación, porque consideran que las universidades tendrán que hacerla sin un aumento de presupuesto paralelo.

La asociación catalana Estudiantes en Acción reflexiona sobre que no se hayan producido protestas estudiantiles en ningún otro país europeo, con la excepción de Grecia. Afirma también que la mayoría de los elementos que influyen en la construcción de EEES son competencia de los estados, con un amplio margen para su aplicación. Los estudiantes nórdicos se han mostrado favorables a Bolonia, pero la asociación catalana señala que ellos juzgan 'desde un estado que da una amplia cobertura de becas y de vivienda social, que les permite la dedicación exclusiva al estudio'.

La primera queja de los estudiantes contrarios a la implantación de Bolonia ha sido la falta de información generalizada, y la segunda, la falta de planificación. Denuncian que se hayan empezado a hacer másteres adaptados sin que fuese posible cursar grados. 'Hay que reconocer que se ha empezado la casa por el tejado', afirma Antoni Giró, rector de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).

Barcelona y Valencia han sido dos de las ciudades españolas con más actos de protesta. Si en la primera han sido de mayor intensidad durante los últimos 10 días, en Valencia lo fueron entre noviembre y enero. Entonces fue necesario que la policía protegiese los rectorados al debatir la implantación de los grados. El pasado miércoles el claustro de la Universidad de Valencia debatió sin problemas la implantación de Bolonia, rechazando una propuesta de celebrar un referéndum y tomando en consideración otra que pide que se establezcan cautelas en su implantación, algunas genéricas, como que la aprobación de títulos se desvincule de criterios mercantilistas, y otras más concretas, como que las becas no acaben sustituidas por préstamos que hay que devolver.

R. C. / J. C. - Barcelona / Valencia

Fuente: http://www.cincodias.com