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05-11-2010

Un inicio de curso con sabor europeo

El bullicio regresa a las aulas de un campus que oferta sus 27 titulaciones adaptadas al Espacio Europeo.

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Cualquier estudiante de la Universidad de Cantabria recorrerá más campus durante estas dos primeras semanas de curso que en el resto del año. Las primeras clases de presentación se mezclan con el cierre de los trámites de matrícula. Y en las idas y venidas entre facultades, escuelas y el centro administrativo del pabellón de Gobierno, los veteranos informan a los recién llegados sobre el procedimiento que se repite todos los años.
Sólo una novedad llena el campus de expectativas: la plena implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). En el presente curso, las 27 titulaciones que oferta la Universidad de Cantabria (UC) están adaptadas al plan Bolonia. Sólo siete arrancaron ya el pasado año: Medicina, Fisioterapia, Geografía, Historia, Física, Matemáticas y Turismo, pero los planes piloto -que han servido de simulación durante los últimos años-, han sentado las bases del funcionamiento de la nueva metodología.
En cifras, la tendencia de matrícula continúa la tónica del pasado año. Probablemente la crisis espolea a indecisos, que se ven incapaces de acceder al mundo laboral. Y a falta de que se cierren de forma oficial las listas durante la presente semana, el índice de matriculación vuelve a ser alto, con especial impacto en titulaciones tradicionalmente menos demandadas como: Física, Matemáticas o Historia. 

Desacuerdo con Bolonia 

Las opiniones entre los nuevos universitarios son dispares sobre el EEES. «No sé por qué me parece que me voy a encontrar con un sistema muy similar al que seguía en el instituto», teme Mario Lantarón, en primero de Historia. Es uno de muchos que recelan de las listas de asistencia, que obligan a un porcentaje de presencia en las clases para poder ser evaluado. «No lo entiendo muy bien. Se supone que cuando llegas a la universidad, eres una persona madura y puedes tomar tus decisiones. Es algo muy negativo para alguien que quiere estudiar y trabajar al mismo tiempo», reflexiona sobre los fundamentos de lo acordado en Bolonia.

Las palabras de Gonzalo Rodríguez, matriculado en primero de Derecho, respiran más optimismo. «Es cierto que me esperaba otro procedimiento en las clases, pero todavía es muy pronto. Habrá que valorar al final del año y de momento creo que la experiencia que nos espera es muy interesante. Se nos abre ahora un mundo nuevo de conocimientos y de nueva gente que conocer», explica.
El ruido vuelve a los pasillos y las incógnitas entre los recién llegados suelen tener que ver con la imposibilidad de encontrar un aula concreta. «Estamos un poco perdidas porque no encontramos la clase en la que deberíamos haber entrado hace cinco minutos», ironizan Marta Rodríguez y Sandra Estrada.
Unas jornadas organizadas por cada centro informarán a los alumnos durante estos días sobre la oferta de actividades culturales y deportivas que se encuentran en el campus. Teatro, música, fútbol, baloncesto, etc, engrosan también ese ámbito de las competencias trasversales que valora el suplemento europeo al título que se postula como currículo académico en el EEES.
El inglés será el valor más destacado de este apartado. Las pruebas de nivel realizadas el pasado año a los alumnos de nuevo ingreso arrojaron datos un tanto desalentadores sobre el escaso dominio de la lengua inglesa con el que llegaban a la universidad. Y es más problemático en la UC, una institución que exige un nivel B2 para acceder al título de grado -por encima de la norma nacional, donde se fija un B1 como requisito para la obtención del diploma-. Un trabajo coordinado entre el vicerrectorado de Ordenación Académica y el Centro de Idiomas de la Universidad de Cantabria (CIUC) pondrá las medidas oportunas para que el detalle del idioma no sea un escollo. 

Aprender inglés sin esfuerzo 

Para ello ya se han programado cursos específicos que se irán distribuyendo a lo largo del año y las carreras para que el alumno no se vea obligado a hacer un esfuerzo mayor en la última recta de sus estudios. La novedad de Europa ha cogido desprevenidos también a muchos que comenzaron las clases hace pocos años y que ven ahora cómo dos generaciones más allá, disfrutarán de un título más 'moderno'. Las atribuciones profesionales serán las mismas para los titulados por el plan nuevo o antiguo, pero existen ventajas que algunos no quieren dejar escapar. Es algo que sucede en el caso de las diplomaturas, que desaparecen en el nuevo marco y adaptan sus planes docentes -de tres a cuatro años- para configurar nuevos grados.

Varios programas de adaptación configuran un itinerario de asignaturas que completan la formación del plan viejo para trazar la transición hacia Bolonia. Los Ingenieros industriales concentran gran parte de la demanda, especialmente en las carreras más técnicas, dado que en el cambio se deciden ciertas competencias profesionales que podrían facilitar el acceso al mercado de trabajo a los nuevos titulados europeos.
Y en otro ámbito, los más mayores también inician el curso. El éxito del programa senior, pensado para estudiantes mayores de 50 años, continúa con su segundo curso este año, que arranca la actividad lectiva a pleno rendimiento esta semana.
Fuente: http://www.eldiariomontanes.es