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20-04-2009

Primer ensayo para Bolonia

No obstante admite que no todos los alumnos están satisfechos con este sistema: Requiere más trabajo, más esfuerzo y más tiempo.

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CÓRDOBA. Carmen González, alumna de tercer curso de Ingeniería Informática de Sistemas, es tajante cuando se le pregunta sobre la carga de trabajo que supondrá la llegada de Bolonia, el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), a las aulas: «Se supone que el que viene a la Universidad sabe para qué es y que el estudio requiere tiempo y esfuerzo».
Ella es una de los estudiantes de la Universidad de Córdoba (UCO) que han cursado la carrera durante los últimos años dentro de las experiencias piloto puestas en marcha por la institución para preparar la adaptación al EEES. Carmen considera que la metodología que propone Bolonia, con menos clases magistrales, más carga práctica, trabajos y un contacto más directo con el profesor, es muy positiva. «Las clases son más dinámicas, más amenas, y contar con más horas y más trabajos prácticos es fundamental y ayuda mucho a la hora de prepararte para la que será tu profesión», añade.
Satisfacción no unánime
No obstante admite que no todos los alumnos están satisfechos con este sistema: «Requiere más trabajo, más esfuerzo y más tiempo. Ahora ya no se trata de intentar asimilar la teoría el mes antes del examen, hay que demostrar lo que sabes y trabajar día a día. Pero lo bueno es que asimilas mejor los conceptos».
La profesora Begoña Escribano coincide con esta opinión. Ella imparte la asignatura de Adaptaciones Fisiológicas al Medio en tercero de Biología y es la coordinadora de la experiencia piloto de esta titulación. «Hay alumnos a los que no les gusta nada y otros, la mayoría, están contentos de que su nota no dependa de una sola puntuación, la del examen», indica. «Los resultados del alumnado no han variado desde que iniciamos la experiencia piloto -en el curso 2003/2004 como aplicación teórica y en el 2004/2005 se llevó a la práctica-, pero me he dado cuenta de que el nuevo sistema de trabajo facilita que los alumnos regulares obtengan mejores resultados, mientras que a los alumnos buenos les cuesta más llegar a la calificación de sobresaliente», añade la docente.
Profesora y alumna están de acuerdo en que la llegada de Bolonia a la Universidad va a suponer una revolución metodológica. De hecho, ya lo es. «Ha sido muy complicado», explica la profesora. «De entrada, hemos tenido que aprender a trabajar con competencias y coordinar al profesorado. Luego las clases teóricas y prácticas se han reducido un treinta por ciento para dejar espacio a las actividades dirigidas -seminarios, trabajos en grupo- y también hemos tenido que aprender a controlar el trabajo no presencial del alumno, lo que no es fácil y creo que sigue siendo una tarea pendiente», insiste.
Capacidad de liderazgo
Para esta docente, lo más difícil es evaluar las competencias, entre las que se incluyen aspectos tan dispares como el liderazgo o la capacidad de trabajar con textos científicos. «Antes sólo contaban las notas del examen y de las prácticas, pero ahora tenemos micronotas que se vuelcan en un programa estadístico de porcentajes y da la calificación final».
Pese al desafío, Begoña Escribano afirma que está disfrutando con el cambio porque como docente le gusta innovar y considera muy importante que la relación entre el profesor y el estudiante sea más estrecha y cercana. Además, asegura que los alumnos van a estar mejor preparados. «Es la intención de los nuevos planes de estudio. No digo que lo que había antes fuera malo, pero esto es mejor. Es diferente», apunta.
Por su parte, Carmen González cree que quienes lo tendrán más complicado en este cambio son los docentes. «Algunos no están preparados y otros directamente no quieren desprenderse de sus clases magistrales», señala. «Por ejemplo, se supone que con el Espacio Europeo a los alumnos se les exigirá unos conocimientos mínimos de inglés. Sin embargo, hay profesores que no dan ese nivel y yo creo que si se les pide a los estudiantes también hay que exigírselo a los docentes», continúa. «En eso consiste Bolonia. En aprender a aprender».
Adaptación docente

Desde el otro lado del aula, la profesora admite que para el profesorado no está siendo una labor sencilla porque, entre otras cosas, el EEES no sólo significa más trabajo para el alumno, sino también para el profesor. «Hay que adaptarse. No es algo que se consiga de la noche a la mañana, pero vamos por buen camino».

POR M. ROSO

Fuente: http://www.abc.es/