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Noticias

24-12-2010

Los estudiantes critican el desajuste entre formación y vida laboral

El informe elaborado por la Fundación BBVA muestra que, a pesar de la crisis, los jóvenes europeos siguen siendo optimistas respecto a la posibilidad de encontrar trabajo.

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La mayoría de los jóvenes europeos que cursan estudios superiores cree que existe un importante desajuste entre la formación que reciben y la vida laboral. Esta es una de las conclusiones más llamativas del informe que presentó ayer la Fundación BBVA sobre los estudiantes universitarios de seis países europeos –Reino Unido, Francia, Suecia, Alemania, Italia y España–, basado en una encuesta a 18.000 jóvenes, 3.000 por estado.

En este sentido, cabe destacar que la valoración de la preparación teórica y profesional ofrecida por las universidades es muy diferente entre los jóvenes de los países encuestados. De hecho, la opinión de la mayoría de los británicos es claramente positiva, ya que el 70% piensa que la universidad prepara adecuadamente a los estudiantes para su futura vida profesional. Lo mismo considera el 50% de los estudiantes suecos y alemanes. Sin embargo, la opinión de los jóvenes españoles, italianos y franceses es mucho más desfavorable. En España, el 54% expresa que existe un claro desajuste entre formación y mercado laboral, frente al 40% que sostiene lo contrario.

Teniendo en cuenta la rama de estudio, se observa que, en casi todos los países, los estudiantes de Ciencias de la Salud y de carreras técnicas tienden a valorar más favorablemente la preparación profesional, mientras que los de Ciencias Sociales y Humanidades tienden a acusar en mayor medida las carencias en este tipo de formación.

Diferencias por carrera
En el caso de España, se dibuja una diferencia muy marcada en la valoración de esta dimensión según área de conocimiento: mientras que más de la mitad de los estudiantes de Ciencias de la Salud cree que la universidad española les prepara adecuadamente para la vida profesional, sólo un tercio de los que cursan estudios de Ciencias Económicas y otras disciplinas sociales coinciden con esta idea.

La percepción de déficit de la formación es una tendencia recogida en las anteriores mediciones en España. El porcentaje que percibe que la universidad española no prepara de manera eficaz a sus estudiantes para la vida profesional se ha mantenido estable desde 2004 y ronda el 55%.

A pesar de la falta de adecuación entre los estudios y la futura vida profesional, los universitarios europeos son optimistas respecto a la posibilidad de encontrar un trabajo afín a su formación una vez finalizados sus estudios superiores, aunque, una vez más, las opiniones varían según los países. En una escala de 0 a 10, la media en Suecia es de 8,4 y desciende hasta el 6,8 en España.

Estas perspectivas de futuro también se ven condicionadas por la rama de estudio, dado que cada segmento tiene un mercado laboral diferente. De este modo, los universitarios que cursan Ciencias de la Salud se muestran más optimistas que el resto, al tiempo que los de Humanidades tienden a ser más moderados sobre sus expectativas laborales.

Por último, hay que tener en cuenta que un alto porcentaje de los estudiantes europeos se plantea seguir su formación académica tras licenciarse, siendo esta opción muy significativa en España (38,2%), mientras que en el resto predomina en mayor medida la opción de trabajar en exclusiva, como en Reino Unido en el que pretende encontrar un empleo el 58%, frente a los 11,7% que afirma hacer las dos cosas al mismo tiempo.

Apoyo dividido a Bolonia
El Estudio internacional sobre estudiantes universitarios presentado ayer también se centra en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), la implantación del conocido Proceso de Bolonia, que provoca divergencias entre los estudiantes de la Unión Europea. Aunque algunos aspectos del EEES concitan un acuerdo generalizado en todos los países (equiparación de títulos, promoción de la cooperación y movilidad y adopción de un sistema común de créditos), la aprobación de un sistema basado en tres ciclos –grado, máster, doctorado– divide las opiniones. Mientras que recibe el visto bueno en Suecia, Francia, Reino Unido e Italia, no obtiene el apoyo mayoritario entre los estudiantes de Alemania ni de España.

Los valores de los jóvenes europeos
El informe realizado por la Fundación BBVA ahonda en los valores de los estudiantes. En un contexto de crisis como el actual, los universitarios perciben negativamente la situación mundial, de un modo diferente según la situación nacional de su país –predominantemente positiva en Suecia, Reino Unido y Alemania, y más bien negativa en España, italia y Francia–, y positivamente su situación personal. Desde un punto de vista político, los estudiantes de los seis países analizados tienden a situarse en el centro izquierda en la escala de auto-identificación ideológica.

Uno de los aspectos más interesantes del informe es qué conductas sociales objeto de controversia y generalmente rechazadas por algunos credos religiosos son ampliamente aceptadas por los universitarios. Así, el vivir en pareja sin casarse, el divorcio, ser padre o madre soltero, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la eutanasia son conductas aceptadas por estos jóvenes. Sin embargo, la adopción de un niño por parte de parejas homosexuales y el aborto reciben un apoyo menor. Cabe resaltar que tanto Suecia como España ocupan la parte más alta del mapa de tolerancia de todas estas conductas.

Hay diferencias importantes en la aceptación de las prácticas contrarias a la propiedad intelectual, como bajarse música o película de Internet sin pagar, descargar software de la Red ilegalmente o instalar copias piratas de programas. Todas estas prácticas se aceptan ampliamente en España, y de forma más atenuada en Suecia, Italia y Francia, mientras que en Reino Unido y Alemania predomina el rechazo o la división de opiniones.

No obstante, la amplia mayoría de los estudiantes universitarios en todos los países examinados considera intolerable copiar material de Internet sin citar la fuente, copiar en un examen de la universidad y utilizar trabajos de otras personas como si fueran propios.

Fuente: http://www.expansion.com/