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23-11-2009

La presión contra el proceso de Bolonia baja un año después de la ocupación del rectorado de la UB

La Universidad de Barcelona ya ha activado un comité de seguimiento sobre la implantación del espacio europeo de educación.

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Hace justo un año que decenas de estudiantes ocuparon el rectorado de la Universitat de Barcelona (UB) para protestar contra la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES o Bolonia). El desalojo, cuatro meses más tarde, de estos estudiantes por parte de los Mossos d'Esquadra y la posterior carga policial –muy dura– fue el colofón de un curso intenso en cuanto a protestas y conflictos en universidades de toda España, con consecuencias también en lo político. Pero después de Semana Santa, todo pareció quedar en paréntesis. 

¿Qué ha sido del movimiento estudiantil este año? Los alumnos y profesores contrarios al EEES no lograron su objetivo máximo: "Paralizar la reforma y crear un debate social sobre el modelo de educación superior", explicaban. En Catalunya el 77% de las titulaciones están ya adaptadas a la nueva estructura. El curso pasado supuso el último año antes del gran salto hacia Bolonia, "por eso la lucha fue más visible", explica Silvia Abadia, miembro de la Coordinadora de Assemblees de Facultats.

Incluso un alumno se declaró en huelga de hambre en la Autònoma, medida que abandonó semanas después. "Hubo más personas involucradas, en cambio este curso la implicación es menor", reconoce Anna del Pino, de la Associació d'Estudiants Progressistes. El clima en los campus es muy distinto por ahora. No se trata de que todos los que recelaban del EEES hayan cambiado de opinión, pero, con la mayoría de grados ya implantados, han decidido modificar la estrategia y ser más pragmáticos. "Trabajamos sobre problemas concretos, después de un momento álgido como el del curso pasado toca hacer balance e ir a por cosas más pequeñas", añade del Pino.

Esta estudiante de Periodismo participa en un grupo formado por alumnos y docentes para examinar el nivel de democracia y financiación universitaria, ya que opinan que no es adecuado –Del Pino ya ha estudiado a fondo el documento de reforma de la ley de Universidades de Catalunya–. Otros han decidido poner en marcha proyectos educativos alternativos y en la facultad de Geografía e Historia de la UB han creado una especie de Síndic de Greuges para recoger las quejas sobre los nuevos planes de estudios y tratar de solucionarlos. Las becas o los juicios contra los estudiantes que participaron en la ocupación de la UB y demás protestas son otros de los frentes.

Desde el rectorado de la UB se ha impulsado además un grupo de seguimiento sobre la implantación del EEES, formado por doce personas a partes iguales entre estudiantes, docentes, personal de administración y equipo rectoral. La primera reunión se convocará en diciembre. "El EEES no se acaba con la implantación de los nuevos planes de estudios, ahora viene un trabajo muy constructivo enfocado a resolver los problemas del día a día", explica Ernest Pons, vicerrector de convergencia europea de la UB.

La vicerrectora de estudios de grado de la UAB, Montserrat Farrell, afirma que la implantación del EEES va "según lo previsto y no se han detectado quejas como las del año anterior". Los nuevos estudios de humanidades y de biociencias han tenido, además, más demanda de la esperada. Mejorar los seminarios o evitar que los alumnos del plan antiguo salgan perjudicados y tengan tiempo para acabar sus estudios están entre las prioridades.

En cuanto a los profesores contrarios al EEES, ellos también piensan "estar alerta sobre cómo se implanta Bolonia", dice Ermengol Gassiot, profesor de Prehistoria en la UAB y uno de los docentes que se encerraron en la UB para apoyar a los estudiantes. "Las protestas del año pasado nos han obligado a ponernos las pilas, porque Bolonia no se acaba con los planes de estudio, sino que implica un modelo de universidad con el que no estamos desacuerdo", añade. Toca el momento de vigilar y constatar los efectos del EEES.

Autora: Maite Gutiérrez

Fuente: http://www.lavanguardia.es