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11-05-2010

La mira puesta en la movilidad estudiantil

Las estancias en el extranjero serán un pilar esencial de los nuevos planes de la universidad europea y del Cantabria Campus Internacional.

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Confluyen oportunidades. La inminente implantación al completo del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) se encuentra con el proyecto Cantabria Campus Internacional (CCI). Ambas filosofías comparten orientación: la movilidad estudiantil es crucial en el nuevo modelo universitario. Y ya comienza a notarse. Cantabria es la segunda comunidad autónoma con mayor proporción de estudiantes Erasmus respecto a su total de matriculados, el 2,3%, una cifra que comparte con Aragón, según datos del Ministerio de Educación. El informe indica que en la última década (curso 97/98 al 2007/2008) el número de estudiantes Erasmus en Cantabria creció casi un 131 %. El incremento de la cuantía de las becas y demás ayudas orientadas a este fin es también causa de la evolución positiva.
«El programa Erasmus (que otorga becas de estudio para los intercambios entre las universidades europeas) ayudó a establecer las bases de lo que es el intercambio: trámites, procesos, metodología, etc». Gema Castro, directora de la Oficina de Relaciones Internacionales de la UC (ORI), resume la actual preocupación del Vicerrectorado de Relaciones Internacionales, que ha pasado a dirigir Miguel Ángel Serna desde el último cambio en el equipo de Gobierno del campus cántabro.
«Ahora tenemos el reto de abrir la movilidad a todo el mundo, conseguir que la cantidad de alumnos que provienen de otras universidades europeas, o cántabros que acuden a otros campus del continente, sea el mismo respecto a EE UU, Canadá o Australia, por ejemplo», añade.
Las cifras son paradigma de su argumento. En el curso 2009-2010, 324 estudiantes de la UC viajaron a otros países del mundo; 268 lo hicieron tan sólo por Europa. En la otra cara de la moneda el planteamiento es similar. De los 363 alumnos recibidos por la UC -una cifra sensiblemente mayor a los enviados-, 255 pertenecían al programa Erasmus. Y la cosa no quedará ahí.
La completa puesta en marcha de los nuevos grados disparará aún más las cifras de movilidad europeas: es una de las bases de la nueva universidad de los 27. Aunque aún queda por hacer. «Ya estamos trabajando en lo que será un problema real. La gran mayoría de las universidades europeas han optado por una duración de tres años para el grado», esgrime Gema. España, quizá por suavizar el cambio, decidió mantener los cuatro años que hasta el momento caracterizan a las Licenciaturas. «Será algo que iremos puliendo a lo largo del tiempo, pero la equiparación de los alumnos de cuarto curso de uno de nuestra grados tiene a día de hoy difícil traslación a un grado extranjero. ¿Quizá les correspondería más bien acceder a un nivel de máster? El problema reside en que estos programas sólo se entienden entre los mismos niveles: bien grado o bien posgrado», esgrime la directora de la ORI. 
¿Afecta la crisis? 
Otros males acechan la movilidad. La crisis económica no afecta a las ayudas, pero ninguna de ellas cubre por completo la estancia en el extranjero. «Puede que el repunte esperado en las cifras de alumnos que vayan y vengan de otros campus gracias al plan Bolonia tenga que esperar un tiempo. La situación económica no ha disminuido las becas, que desde hace tres años han aumentado la cuantía económica, pero sí es cierto que la crisis puede haber dejado a muchos en casa», lamenta Castro antes de enfatizar la importancia de todos estos programas para el aprendizaje de idiomas. A este respecto sorprenden de nuevo los datos más recientes.
«Sucede por dos cuestiones. Es necesario tener dominio de un nivel aceptable del idioma del país al que el estudiante pretende acudir. Muchos alumnos no tienen suficiente nivel de inglés. Por otro lado, Reino Unido no pone demasiadas facilidades a recibir alumnos de Erasmus», afirma Castro. Puede que el EEES solucione la segunda parte del problema.
Fuente: http://www.eldiariomontanes.es