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Noticias

24-03-2009

Incertidumbre al final del camino

La crisis acentúa la inquietud propia del estudiante que deja de serlo Cada nuevo titulado medita la posible continuación de sus estudios a través de los múltiples programas de doctorado, o sobre la primera incursión en el mundo laboral.

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Dicen los especialistas que la felicidad se encuentra en el proceso que conduce a luchar por los sueños; no en su consecución. Tengan razón o no, es cierto que en el camino hacia un objetivo, las ideas están claras y toda motivación se canaliza hacia un mismo fin. Pero, ¿qué ocurre cuando no hay un horizonte claro? La finalización de las carreras abre una brecha en la vida de los jóvenes. Los puentes para atravesar el abismo son varios, pero cada uno lleva a un camino diferente. El dilema: ¿continuar los estudios o descubrir el mercado laboral? Algunos tienen las ideas claras, y la actual coyuntura económica es un factor importante para los indecisos.
Sobre este último aspecto, se contemplan soluciones en dos direcciones. Los hay que piensan aprovechar la inestabilidad del mercado para continuar su especialización a través de los posgrados y también quién pretende dar el primer paso en el mundo laboral, eso sí, asegurando que el piso esté firme.
«Creo que lo más oportuno será que me presente a las oposiciones que van a publicarse pronto. El año que viene me presentaré a las de Educación Secundaria y creo que no tardarán en publicar las de Primaria. Tal y como está ahora todo, es lo más seguro», confiesa Sara Bolado, cerca de finalizar Psicopedagogía, mientras lamenta que la licenciatura se convierta en posgrado en los planes de estudio previstos en Bolonia.
Los estudios de tercer ciclo son una posibilidad que conviene tener en cuenta, especialmente si se atiende al alto grado de especialización que fomentará el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), y que invitará a completar al máximo la formación. «Creo que es mejor esperar a que escampe y continuar la formación. Todo lo que estudie hoy me ayudará a destacar por currículo el día de mañana, cuando quiera ir a buscar un trabajo», explica Miguel Ángel Jiménez, en último curso de Informática. A pesar de pertenecer a la primera promoción de esta ingeniería en la UC, no pretende emigrar a otra universidad. «Me parece muy interesante el posgrado oficial en Ciencias de Tecnología y Computación (MACC) que ofrecen aquí», admite.
El término medio
Si la virtud está en el justo medio, hay quién se ha hecho eco de ello para lograr el equilibrio en un futuro planteado desde los libros y el trabajo. «Pienso hacer el Máster de Banca y Mercados Financieros que ofrece la UC. Es una buena manera de completar mi formación al tiempo que accedo a unas becas de prácticas que me pueden ayudar a que las empresas me vayan conociendo», aduce David González, en cuarto de Económicas.
Inestabilidad es la palabra en boca de todos. Para bien o para mal, es el factor clave con el que cuentan los universitarios cántabros para decidir sobre su futuro, y sus efectos ya se han dejado notar también en la atención de los jóvenes hacia las ofertas de empleo y becas publicadas por el Centro de Orientación e Información de Empleo (COIE).
«Parecen estar más interesados. Por un lado está bien, porque hemos sufrido años en los que la oferta de empleo sobrepasaba la de estudiantes que acudían a nosotros en busca de ayuda», afirma Roberto Revuelta, director del COIE. «Antes quizá esperaban, sin prisa, a que surgiera el puesto adecuado a sus necesidades. Ahora ven un panorama peor, y se lanzan mucho más. Y todo esto indica que hay muchos jóvenes que están inclinándose hacia la posibilidad de comenzar a trabajar», añade, aunque «me consta que las demandas de información de los posgrados también se han incrementado».
El caso del campus cántabro no es exclusivo. La tónica general es similar en el resto del país. «Tenemos la posibilidad de atender a lo que pasa en otros lugares desde nuestra posición de coordinadores de un grupo de varios centros de orientación de diversas universidades, y hemos visto que todo el mundo está igual. Por eso, nuestro trabajo se ha centrado especialmente en recorrer las empresas de la región en busca de más prácticas y más contratos. Sobre eso ponemos más énfasis ahora, porque vemos que es lo que va a hacer falta: oportunidades laborales», explica Revuelta.
Optimismo
Visiones más optimistas, fruto de la peculiaridad de los casos particulares, sobreviven a la corriente de pesimismo de la opinión popular. «Hace años no había ni rastro de ofertas de trabajo para informáticos, pero ahora, con la primera promoción de la UC, se están multiplicando», explica Elisa Gutiérrez, en quinto año de esa ingeniería. «Tengo ganas de terminar para poder descubrir el mundo laboral, y espero no tener muchas dificultades porque somos los primeros titulados en esta especialidad en la región», opina.
En otros ámbitos, lo oscuro de la situación se nubla aún más cuando se piensa que las cosas no se están haciendo bien. Centenares de estudiantes se han manifestado recientemente en protesta contra las medidas adoptadas para lograr la adaptación al EEES, o incluso en desacuerdo con el mismo sistema que comenzará a funcionar en 2010. «Pienso acabar la carrera y acto seguido apuntarme al INEM, porque aunque quisiera continuar mis estudios no voy a poder en la nueva situación. Con el EEES un máster va a salir por un ojo de la cara», denuncia Carlos Forlán, en quinto de Historia, cuando se refiere al encarecimiento de las matrículas.
Más financiación
«No se puede continuar reduciendo gasto público en la universidad. Hace falta más dinero para becas, investigación, etc», apunta. Pero lo peor, según confiesa, viene derivado de la falta de información. «No podemos pensar qué vamos a hacer al terminar esto porque aún nadie nos ha explicado en qué condiciones vamos a estar. Funcionamos con un plan piloto (de adaptación a Bolonia) desde 2005 y aún no sabemos si vamos a ser licenciados o graduados», lamenta.

Elena González, en cuarto curso de económicas, sonríe y muestra un rostro más optimista. La adaptación es la clave. «Buscaré trabajo, y si no lo encuentro prepararé oposiciones para Hacienda. Si todo va mal, no perderé el tiempo porque también estudio inglés», afirma, convencida de que poco o nada se puede hacer ante esta crisis, más que esperar a que todo se normalice.

Autor: JOSÉ CARLOS ROJO

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es