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30-03-2009

Guy Haug: Bolonia ha sido un catalizador de malestares

A Guy Haug se le considera uno de los "padres" del Espacio Europeo de Educación Superior por su papel clave dentro de la estrategia de Lisboa y en el diseño de la agenda del proceso de Bolonia

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Guy Haug es uno de los mayores expertos europeos en evaluación y desarrollo de universidades y sistemas de educación superior. Se le considera uno de los "padres" del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) por su papel clave dentro de la estrategia de Lisboa y en el diseño de la agenda del proceso de Bolonia. Participa además en los informes de la OCDE de análisis de los sistemas de educación mundiales. El viernes estuvo en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) para analizar los títulos de máster adaptados al EEES. Pese a los problemas sucedidos en España, se muestra optimista. "Creo que se puede solucionar", repite.

¿Por qué se decidió impulsar el Espacio Europeo de Educación Superior?

Hay varios factores. Después de casi diez años de intercambios Erasmus detectamos sus limitaciones. Una de ellas es que si nos quedábamos con sistemas universitarios tan diferentes en Europa, la movilidad más libre de los estudiantes nunca sería realmente fácil. El segundo factor fue el desarrollo del mercado laboral europeo, que es uno de los grandes logros de la Unión. Todo ciudadano de la UE tiene derecho a trabajar en cualquier otro país de Europa, siempre que se reconozcan sus calificaciones. El problema era que los sistemas europeos eran casi incompatibles en todo. Además, a lo largo de los años 90 Europa perdió el privilegio de ser la destinación preferida de los estudiantes y profesores del resto del mundo a beneficio de Estados Unidos. Esto es porque la gente no entiende nuestros sistemas de titulación.

¿Un país está obligado a adherirse al EEES? Los grupos críticos dicen que no es así porque la Unión Europea no tiene competencias en materia de educación.

El proceso de Bolonia no es un proceso de la Unión Europea, es un proceso que surgió de reuniones entre ministros y universidades y que acordaron algunos objetivos marco. Después, es responsabilidad de cada país introducir los cambios necesarios, que no son los mismos en todos, en su ámbito nacional. Y hay países que lo han hecho con facilidad y rapidez, y otros que lo han hecho más tarde y con más dificultades. No hay ninguna obligación. La única obligación que se puede dar resulta de leyes o reales decretos en el ámbito nacional.

En toda España se han recrudecido las protestas por el Plan Bolonia…

Esta palabra de adaptación a Bolonia, o Plan Bolonia, como si hubiera una especie de conspiración en un rincón de Europa que se intenta imponer a España… No se trata de que España se adapte a un EEES que preexiste, es un espacio que estamos construyendo juntos con los cambios que se necesiten en las universidades de Europa. Por eso yo rechazo estas referencias al "Plan Bolonia". No hay "Plan Bolonia", hay acuerdos marco que apuntan en ciertas direcciones estratégicas. No se trata de adaptarse a algo desde fuera. Lo que pasa es que España se ha retrasado mucho en la puesta en marcha de estos acuerdos. Este proceso se ha construido desde abajo paso a paso. Y los que avanzan al mismo ritmo que los demás, construyen la próxima etapa. Los que se quedan detrás, se encuentran confrontados con los pasos ya dados por otros países.

¿Por qué cree que parte de la comunidad universitaria española lo rechaza?

Los anti-Bolonia no saben exactamente en contra de qué están. Me parece casi imposible que estén en contra de un sistema que da más libertad al estudiante. Que vayan en contra de un sistema que intenta mejorar su formación, darle acceso a más posibilidades. Sin verificarlo dicen que se impone la mercantilización de la universidad.

Esta es una de las principales críticas.

El sistema de Bolonia, con grado-máster-doctorado, existe en la mayoría de países del mundo, incluso en los países con sistemas muy desarrollados, como los países nórdicos, el Reino Unido o Estados Unidos. Afirmar que con Bolonia no se puede tener un sistema de universidades públicas buenas, competitivas, atractivas, que realmente abran vías a la vida tanto laboral como ciudadana es una tontería absoluta. Es ridículo decir que Bolonia ataca la universidad pública, porque los países que más han avanzado en los cambios propuestos y mejor los han aplicado son los que tienen los sistemas de universidad pública más fuertes: los nórdicos y Alemania. Es posible hacer mal las reformas de Bolonia, como es posible hacer mal cualquier reforma. Si se hacen bien y con buena fe, van a mejorar la oferta educativa en la gran mayoría de los casos.

¿Será más caro estudiar con Bolonia?

Hay países en los que los últimos años se ha aumentado el precio de la matrícula a cambio de becas o préstamos más altos. Hay otros en los que Bolonia no ha cambiado ni una coma en la financiación de la educación superior, por ejemplo Suiza. En los países nórdicos han aprovechado Bolonia para reforzar el atractivo del sistema público, y donde los estudiantes no sólo están exentos de pagar matrícula, sino que se paga un salario a los estudiantes. Así que, yo entiendo que hay decisiones que pueden enfadar a los estudiantes o a los profesores, pero hay confusión entre lo que es Bolonia y las políticas de algunos países.

No está claro qué precio van a tener los másteres, algunos de los cuales serán obligatorios para ejercer determinadas profesiones.

Eso no tiene nada que ver con Bolonia, es una decisión de las autoridades de cada país sobre cómo se reparte el coste de la formación universitaria.

¿Harán falta más becas?

También está este aspecto, que no tiene nada que ver con Bolonia. El informe de la semana pasada de la OCDE dice que España necesita un sistema de becas más fuerte. Esto resulta sencillamente de la comparación. Hay puntos muy fuertes en el sistema español. Por ejemplo, la ratio de profesores por alumno es elevada, pero la tutoría, el apoyo personalizado a los estudiantes, se podría mejorar. Esto es el espíritu de Bolonia. Sé que hay universidades que están tomando medidas para mejorar esta situación, no se cambiará en uno o dos años, pero hay una toma de conciencia que esto es bueno.

Los rectores catalanes pidieron que se hicieran grados de tres años y no de cuatro, como en la mayoría de Europa. ¿Esto no dificultará la armonización de estudios?

Yo entiendo la decisión que se ha tomado de tener grados más fuertes en España por la tradición que hay y la relación con América Latina, donde los grados también son de cuatro años. No digo que hubiera sido la única posibilidad y sé que en Catalunya había preferencia por grados de 180 créditos. Pero no espero que todas las universidades hagan lo mismo. La unificación completa no tiene sentido. Pueden convivir grados y másteres de diferente duración dentro de los límites que marca Bolonia, y esto no es un problema.

¿Qué ha pasado en España para que se cree este clima de confrontación?

No soy un juez, sé que hay dificultades y estas tienen algunas razones específicas. Yo estoy convencido que a pesar de las dificultades, algunas imaginadas, otras efectivas, la convergencia del espacio va a continuar. Y los países o las universidades que por una razón u otra decidieran no integrarse, al final lo van a sentir. Porque van a poner las cosas más difíciles para sus estudiantes. Un universitario debería tener un pensamiento crítico, y no repetir cosas que ha oído. Pensamiento crítico significa verificar tus fuentes, verificar lo que dices y no repetir mensajes. Lo que me da pena es que todo lo que no funciona bien en el sistema universitario español se atribuya a Bolonia. En España Bolonia ha sido un catalizador de malestares. Esto no significa que todas las reformas se hayan hecho bien a nivel gubernamental.

¿Qué ha fallado?

Si estuviera en alguno de los gobiernos, sí pediría una mejor manera, más consensuada de aplicar los cambios. Hay una diferencia en la manera de actuar de las universidades del norte y del sur de Europa. En los países del norte de Europa se discutieron los objetivos estratégicos de Bolonia, y luego la gran mayoría de las universidades han puesto en marcha un proceso hacia estos objetivos. En España no hubo tanto diálogo sobre los objetivos, sino sobre si hacer grados de tres o cuatro años y másteres de uno o dos años. Yo no estoy realmente preocupado por la situación en España porque creo que se puede solucionar. Se está perdiendo de vista que Bolonia se ha concebido como un horizonte que debería facilitar la transformación de las universidades en el sentido de la Europa del conocimiento.

También hay un sector del profesorado que no está de acuerdo…

España es el único país europeo en el que hay este modelo de acreditación del profesorado, y yo creo que algunas de sus reacciones no son en contra de Bolonia, sino de este modelo. En España el profesorado se evalúa muchas veces.

Fuente: http://www.lavanguardia.es