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07-12-2009

Es muy complicado entender las ventajas de Bolonia, deben vivirse

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 Durante años se ha debatido entre la toga legal y la académica. El catedrático Carlos Pérez del Valle, rector de la Universitat Abat Oliba CEU, reconoce que pese a su dilatada experiencia en el ámbito jurídico, nunca se ha planteado renunciar a la vocación académica. Por eso mismo, cuando le propusieron asumir el rectorado de la Universitat Abat Oliba CEU no titubeó. «Acepté porque me sentía totalmente identificado con el proyecto desde el punto de vista académico y doctrinal», afirma a ABC.
-¿Qué compromiso tiene la universidad con la sociedad como fuente generadora de conocimiento y formación de capital humano?
-Hasta no hace mucho las universidades han primado el conocimiendo profesional, han funcionado como entes expendedores de títulos, aunque, por suerte, eso ha cambiado. Es importante conseguir que la formación de profesionales sea compatible con una formación humanística. No se puede concebir, por ejemplo, un universitario de una carrera técnica que no tenga conocimientos de humanidades; eso lo entiende mucha gente.
-¿Se ha adaptado la educación académica a la nueva realidad social y económica?
-Evidentemente. En nuestra sociedad globalizada todo cambia muy rápidamente y la universidad se ha adaptado a esta realidad cambiante. No sólo se ha acostumbrado a las nuevas tecnologías; los titulados tienen también ahora perfiles menos especializados, más generales y adaptables a los cambios.
-Bolonia ha sido, sin duda, el gran revulsivo de este cambio, ¿qué ha fallado en el proceso para que haya generado tantas reticencias?
-Se ha presentado de una forma excesivamente técnica. Eso ha hecho que se perciba como un cambio cerrado, aunque es realmente abierto desde el punto de vista de las posibilidades de organización docente. En la práctica, se ha visto que hay mecanismos de docencia y autoevaluación que permiten que sea flexible. La mayor interacción con el alumnado ha permitido, por ejemplo, entender que la docencia debe ser principio en la reflexión del profesor y excusa para la investigación. -Y entre los alumnos, ¿por qué no se ha entendido?
-Algunos pueden ver Bolonia como una prolongación del tiempo de estudio, sobre todo en la realización de los estudios de máster después del postgrado. Ahora, algunos estudios que antes acababan en cinco años durarán más (grados de cuatro años más un máster de uno o dos). Eso puede ser observado de manera escéptica, aunque, en lineas generales, compensa porque el sistema de Bolonia permite resolver las deficiencias que antes denunciaban los propios estudiantes.
Cambio de mentalidad
-¿Qué retos implica el proceso?
-Bolonia supone un cambio de mentalidad importante, tanto por parte del profesorado como de los alumnos, y afecta de lleno a la organización académica. Las universidades deben decidir bien cómo desarrollan el proceso, cómo planifican que haya coordinación entre grado y máster. Para que tenga efecto debe planificarse bien. -¿Resulta complicado explicar las bondades de Bolonia?
-Los alumnos que lo han probado las entienden. Es muy complicado explicar las ventajas, deben vivirse.
-No obstante, ¿cuáles son las más evidentes?
-Sin duda, la apertura al exterior. El proceso es una clara oportunidad para el mundo académico, quien no lo vea así es que no lo ha entendido
-¿El reto del inglés se superará definitivamente con Bolonia?
-El inglés ha sido, en líneas generales, un asunto pendiente, aunque ahora debe asumirse como algo superado. En la Universitat Abat Oliba CEU llevamos años con esa filosofía. Ahora debemos fijarnos otros objetivos como el alemán o el francés. No olvidemos que el buen conocimiento del castellano es importante. Es un valor añadido porque nos ofrece comunión lingüística con muchos países.
-La internacionalización fue el paso previo al EEES. ¿Cree que las universidades que no hicieron los deberes entonces, se apresuran ahora para llegar a Bolonia?
-Los programas Erasmus ayudaron mucho a abrir fronteras. La Universitat Abat Oliba CEU lo entendió y lleva años de apertura exterior. Ahora, Bolonia ofrece una oportunidad para consolidar esta internacionalización.
-¿Cuáles son los retos inminentes de la universidad?

-Desarrollar una organización académica que responda a las expectativas de la sociedad, por un lado, y, por otro, intensificar la excelencia de nuestra universidad manteniendo la identidad doctrinal.

Autora:Esther Armora

Fuente: http://www.abc.es/