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08-07-2010

En Bolonia una cosa ha sido legislar, que lo hemos hecho bien, y otra su implantación.

Hay gente que, en lo relacionado con la Educación, pretende conseguir duros a cuatro pesetas, y eso no puede ser.

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MANUEL ACERO Presidente del Instituto de la Ingeniería de España

Desde marzo de 2008, el ingeniero industrial Manuel Acero (1937) dirige el Instituto de Ingeniería de España. Entre otras responsabilidades, Acero participó en las comisiones ministeriales que marcaron el camino para desarrollar los nuevos grados de Ingeniería, ya adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

-¿Cómo ha cambiado la formación de los ingenieros?

-Antes el porcentaje de ingenieros sobre el total de la población era muy bajo. La profesión se ha desmitificado. Ahora los métodos y los medios de enseñanza son más modernos. Yo estudié 7 años, ahora son 5 y esos dos no sobraban.

-Parece imposible comprimir la docencia de 5 o 7 años de ingeniería en los 4 años de los nuevos grados.

-Es que para eso están los másteres y el doctorado. El «Plan Bolonia» de adaptación al Espacio Europeo de Educación plantea estos tres tramos, y yo creo que el Gobierno acertó de pleno al desarrollar grados de 4 años.

-¿En qué se materializa ese acierto al que se refiere?

-Hace poco estuve en una conferencia en Bruselas (Bélgica) sobre la implantación del «Plan Bolonia», y había un rechazo generalizado a los grados de 3 años, como en Alemania o en Italia, porque no da tiempo suficiente. Países que implantaron Bolonia en 2002, mucho antes que nosotros, ya se plantean cambiar su legislación para pasar a grados de 4 años. Por eso digo que, en Bolonia, en todo lo referente a legislación lo hemos hecho bien, otra cosa es su implantación.

-Algunos critican que en las nuevas ingenierías sobra formación de base y faltan conocimientos propios de la profesión.

-La ingeniería es una profesión muy compleja, y para el nuevo mercado de trabajo es esencial introducir en las carreras conocimientos, por ejemplo, de informática y de varios idiomas. Lo que se llaman «competencias horizontales», unos contenidos clave en las enseñanzas adaptadas a Bolonia.

-¿Cómo afectará eso a la formación de los futuros ingenieros?

-Los frenos al conocimiento no son positivos. Bolonia trata de tener un formato de estudio mejor, y no todo puede ser Matemáticas o Termodinámica. Esos contenidos por supuesto que tienen que estar ahí, pero también habrá que aprender otras cosas, como el trabajo en equipo.

-¿Cuál es el problema principal, además de la crisis económica, al que se enfrenta la implantación del «Plan Bolonia»?

-Es cierto que, con los recortes en la financiación de las Universidades, las plantillas de profesores jóvenes no pueden crecer como deberían. Y ante un descenso en el número de estudiantes, los centros de educación superior no deben caer en la tentación de ofrecer carreras «light» para que se apunten más alumnos.

-¿A qué se refiere con carreras «light»?

-Estamos comprobando que, sobre todo en carreras relacionadas con la ingeniería, algunos centros no dedican, digamos, los dos cursos finales del grado a asentar los conocimientos propios de su especialidad, sino que lo concentran en uno y así, al siguiente, ofrecen otra especialidad distinta. Un director de Escuela me comentaba que daban en tercero las asignaturas de Mecánica, en cuarto las de Electricidad y así tendrían Ingenieros Electromécánicos. Yo le dije «no, tendrán ingenieros mini mecánicos y mini eléctricos». Al final pagarán el pato tanto el alumno, que tendrá graves defectos en su formación, como la Universidad, que puede quedar marginada en el mercado por no ofrecer una educación con garantías. Hay gente que, en Educación, pretende conseguir duros a cuatro pesetas, y eso no puede ser. En la formación de los futuros profesionales hay que sudar la camiseta, no pueden buscarse atajos.

-Los grados de las antiguas ingenierías técnicas dicen que su formación está más especializada.

-Bueno, lo que pasa es que la educación no debe buscar sólo impartir conocimientos, sino desarrollar las habilidades, y eso sí que lo hacen los grados que antes eran ingenierías superiores, como «Tecnologías Mineras» o «Tecnologías Industriales» en el caso de la Universidad de Oviedo.

-¿Qué aportan esas «habilidades»?

-Los ingenieros del futuro no pueden vivir sólo de los contenidos teóricos que aprenden en la Escuela, sino que deben adquirir criterios, aprender a resolver problemas y desarrollar al máximo sus potencialidades. España debe aspirar a tener ingenieros con conocimientos suficientes como para autoformarse y saber qué necesitan aprender en cada momento de su carrera.

Autor : Pablo GALLEGO

Fuente: http://www.lne.es/