Al usar este sitio acepta el uso de cookies propias y de terceros para análisis, contenido personalizado y publicidad.       Cerrar       Más información

Noticias

20-10-2009

El papel de la universidad

Opinión: Carlos Gener Galbis,*profesor adjunto de la Universidad CEU-Cardenal Herrera

Opciones

  • Imprimir Imprime esta noticia
  • Enviar Enviar a un amigo
El conjunto de países que conforma la Unión Europea (UE), por cierto muy heterogéneo, decidieron darse la meta de hacer de ella para 2010 una economía basada en el conocimiento, que fuera la más competitiva y dinámica del mundo. A partir de la Declaración de Bolonia de 1999, se vienen adoptando medidas para reformar la estructura y la organización de las universidades. Para ello, se ha propiciado la creación de espacios de reflexión que permitan garantizar la calidad y la excelencia en el proceso de convergencia en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Éste deberá favorecer los procesos de cooperación, de movilidad de los estudiantes y de la integración en la formación y en la investigación, teniendo siempre como base el sistema de crédito europeo (ECTS) y el título europeo.
La creación del EEES tiene como objetivo lograr que la educación superior europea sea globalmente la más atractiva y competitiva. La misión de la universidad y de sus componentes, consiste en potenciar todos los procesos de formación humana y profesional, buscando su adecuación a este nuevo escenario, para lograr enfrentarse con éxito a los desafíos presentes y a los del futuro.
Los planteamientos sobre los Sistemas Nacionales de Innovación (SIN) incluyen el estudio del papel de las universidades y su actuación en la generación, desarrollo, introducción, difusión y uso del conocimiento. Las universidades, como elementos principales en el flujo del conocimiento, aunque no siendo los únicos, son consideradas como actores de innovación funcionantes en una interacción dinámica con el resto de elementos que conforman estos sistemas.
En este momento, las universidades tienen algunas dificultades para encontrar una dimensión europea. Así, la movilidad de estudiantes sigue siendo de rango marginal en Europa. En el año 2000, sólo un 2,3% de los estudiantes europeos realizaba sus estudios en otros países de la UE, a pesar de que desde ella se financia numerosas iniciativas en pro de la investigación, de la educación y de la formación. Actualmente la situación no ha mejorado mucho en este aspecto.
En materia de investigación, las universidades europeas se vienen beneficiando de la tercera parte del quinto (1998-2002), sexto (2002-2006) y séptimo (2007-2013) programas marco de investigación y desarrollo tecnológico. El Séptimo Programa Marco de Investigación ofrece a la UE la ocasión de poner su política de investigación a la altura de sus ambiciones económicas y sociales mediante la consolidación del Espacio Europeo de la Investigación. Para alcanzar este objetivo, la Comisión desea aumentar el presupuesto anual de la UE en materia de investigación y, de este modo, atraer más inversiones nacionales y privadas. Durante su aplicación, el Séptimo Programa Marco también debe responder a las necesidades, en términos de investigación y conocimiento, de la industria y de forma más general de las políticas europeas.
Así, la universidad se enfrenta a nuevos retos europeos, a saber: el aumento de la demanda de formación superior, la internacionalización de la educación y de la investigación, el desarrollo de una eficaz y estrecha cooperación entre las universidades y la industria, la multiplicación de los lugares de producción de conocimientos, la reorganización de los conocimientos y la aparición de nuevas expectativas.
El asunto que se nos plantea es saber si nuestras universidades tienen capacidad para competir con las mejores universidades del mundo y garantizar un nivel de excelencia que sea duradero. Creemos que sí.
Fuente: http://www.lasprovincias.es