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Noticias

05-11-2010

El curso en el que Bolonia debe mostrar su eficiencia

La universidad española se enfrenta al reto de dar respuesta a las nuevas demandas de los alumnos y al paro que acosa a los titulados después de un conflictivo proceso de adaptación

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Estos días se pone en marcha un curso universitario que se espera decisivo para el futuro de las titulaciones superiores en España. A pesar de ciertos apuros, se ha cumplido el objetivo de que a 1 de octubre de 2010 todos los primeros cursos están adaptados al Proceso de Bolonia. En total, el Consejo de Universidades ha verificado la puesta en marcha de 2.337 grados, 2.776 másteres y 1.653 programas de doctorado para el millón y medio de universitarios españoles.

No obstante, más allá de los números y los avances sobre el papel, a partir de este curso se pondrá a prueba más que nunca la universidad. Está en boca de todos cuando se critica la sobrecualificación de los jóvenes, la falta de preparación práctica para el mercado laboral o la necesidad de reconducir a más alumnos hacia los ciclos superiores de Formación Profesional. Es ahí cuando la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), Bolonia, tiene que probar su eficiencia dando respuesta a los retos que plantea la sociedad actual.

Empleo
El mito de la sobretitulación

"Nunca hay sobrecualificación, ni universitaria ni no universitaria. A más formación, menos paro", aseguró el ministro de Educación, Ángel Gabilondo en un discurso reciente. Lo cierto es que los nuevos grados de Bolonia deben hacer algo para reducir ese 44% de titulados superiores españoles que desempeña un puesto de trabajo de cualificación inferior a su título. Y sobre todo, el 9,4% de paro entre los titulados universitarios.

El catedrático de Economía de la Universidad Carlos III Juan José Dolado lamenta que de momento se ha hecho muy poco: "No está claro que tal y como han replanteado sus titulaciones las universidades vayamos a corregir este problema. Hay grados que continúan sobredimensionados y curso a curso se producen cuellos de botella en el acceso a carreras que no han demostrado que el mercado sea capaz de absorber a sus titulados, como las relacionadas con la comunicación", asegura este experto en Bolonia.

La presidenta de la Asociación de Catedráticos Universitarios de la UNED, Carmen Arasa, también es crítica con los avances logrados: "No enseñamos lo que la sociedad demanda. La titulitis todavía reinante no sirve para nada". Las empresas se acercan a las facultades buscando trabajadores versátiles y las titulaciones más flexibles suelen ser las que triunfan, como Derecho, Administración y Dirección de Empresas (ADE) y las ingenierías.

Oferta y demanda
Opciones más prácticas

Uno de los objetivos de Bolonia era el de ajustar la oferta de grados con su demanda por parte de los alumnos. Desde la Conferencia de Rectores (CRUE) se felicitan de que por lo menos ya se ha logrado que cada centro universitario analice a fondo su oferta académica para adaptar su catálogo de titulaciones a las necesidades de la sociedad. Para analizar el funcionamiento y eficacia de este proceso el Estado invierte 9.400 euros en cada universitario, el ministerio crea la comisión para el seguimiento de los nuevos títulos con un sistema de indicadores.

A la espera de que se hagan oficiales las cifras de matriculación (en curso en muchas universidades) a estas alturas ya se ha detectado una caída en la solicitud de ingenierías por parte de los estudiantes, a pesar de que las empresas siguen demandando preferentemente este tipo de titulados. "Ya el curso pasado sucedió algo parecido. Creo que la realidad económica ha marcado un punto de inflexión. La juventud se va a volcar hacia opciones más prácticas, para poder sacarse las castañas del fuego con inmediatez", resume Arasa. Junto a las de la rama de Ingeniería, las titulaciones que mayor inserción laboral tienen, figuran todavía todas aquellas relacionadas con las Ciencias de la Salud y las vinculadas a las Ciencias Sociales, como ADE, Derecho, Comunicación y Marketing. 

Estas han sido también, en líneas generales, las carreras con más dificultad para acceder, con una nota de corte superior a 11, tras la implantación de la prueba adicional para subir nota en la selectividad. Este año se ha creado una situación nueva al competir directamente los estudiantes procedentes de Bachillerato y Formación Profesional (FP), lo que ha variado fuertemente el acceso por procedencia.

Precisamente, este curso se hace más fuerte la FP, que solía ser la hermana pobre de la universidad. De hecho, los centros que imparten FP están saturados de solicitudes y un porcentaje creciente de sus alumnos se queda sin cursar su primera opción, como solía ocurrir en las facultades.

Movilidad
Europeización e idiomas

Por un lado, a la universidad se le reclama que favorezca la movilidad en paralelo desde la FP. Además, el acceso de España a Bolonia debe favorecer el desplazamiento físico del alumnado entre los 46 países que forman parte del Plan Bolonia. Con el objetivo de facilitar la europeización, las universidades han incrementado la oferta de titulaciones bilingües. Así se pretende fomentar los periodos de formación en el extranjero. "No podemos seguir sacando al mercado alumnos que no sepan inglés. Ahora, los universitarios ya cuentan con que una vez titulados tienen que estudiar un año más de carrera, mejorando idiomas", lamenta Arasa.

Es el caso de la antigua Filología Francesa, ahora denominada Grado de Lenguas Modernas, en el que se ha sumado el inglés al plan de estudios para que los graduados obtengan una titulación bilingüe. También se puede aplicar el mismo ejemplo a algunas ingenierías, donde el estudiante tiene la oportunidad de realizar largas estancias en el extranjero y de cursar una parte de la carrera en inglés.

El aumento de un 8,8% de las becas ayudará a que este año vuelva a crecer el número de Erasmus , otra buena noticia para que España deje de ser el cuarto por la cola de Europa en conocimiento de idiomas. Eso, a pesar de los escépticos: "Todavía no está claro si Erasmus es algo más que turismo", ironiza Dolado.

Fuente: http://www.publico.es/