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06-05-2009

Bolonia: 'la reforma neoliberal de la universidad'

Tribuna Abierta: por Paco Jiménez y Mayte Mola

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El comienzo del curso 2008-2009 ha sido muy complejo en la Europa de la Unión Europea. Existen fuertes movilizaciones en el sector educativo en diferentes países europeos. En Portugal, Italia, Francia, Alemania, Bélgica, estudiantes, profesores y los sindicatos se manifiestan contra la falta de medios para la educación y las supresiones de puestos de trabajo con el grito de No a la destrucción del servicio público de la Educación .

En España, como dice Enrique Díez Gutiérrez de la Universidad de León: "Casi 3.000 docentes e investigadores e investigadoras de toda España han suscrito un manifiesto en el que temen que, con el argumento de que debe atender a las demandas sociales , se ponga a la universidad al exclusivo servicio de la empresas y se atienda únicamente a la formación de los profesionales solicitados por éstas", puesto que cada vez se confunde más lo social con lo que dictan las corporaciones.

Múltiples luchas, pero un denominador común: toda la izquierda europea y el movimiento estudiantil rechazan el proceso de Bolonia y se movilizan contra diferentes aplicaciones del proceso de convergencia hacia el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

Y en este panorama leemos el artículo Más allá de Bolonia: una reforma imprescindible firmado por el Foro de Iruña, y no tenemos más remedio que sorprendernos cuando dicen "reconocemos en Bolonia un núcleo fundamental no sólo normal y razonable sino incluso necesario". Más adelante: "Por eso a Bolonia decimos que sí, que estamos de acuerdo con el vínculo que pretende entre universidad y sociedad".

Cierto que reconocen que "el proceso ha adolecido de dos limitaciones graves y ha venido siendo lastrado por ellas: una informativa y la otra procedimental. Ha faltado una explicación clara y suficiente dentro y fuera de la universidad. Y se ha procedido muy de arriba abajo, más a partir de decisiones políticas y académicas". En vez de plantear un verdadero debate, se conforman como los partidos neoliberales, PP, PSOE y otros partidos nacionalistas, con que se dé una explicación.

La plasmación práctica del conjunto de medidas en las que se concreta el llamado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) demuestra que el principal vector de su impulso no es otro que el espíritu neoconservador que impregna las políticas económicas neoliberales. Esta realidad convierte lo que podría ser un deseable objetivo, la extensión europea y no nacional, en un simple ejercicio de mera adaptación de la universidad pública a los intereses del mercado, poniendo en peligro la esencia misma de esta institución, la universidad, concebida como servicio público no mercantilizado, de formación académica rigurosa y digna capacitación profesional de la ciudadanía.

Las supuestas ventajas que la reforma pretende perseguir: homologación de titulaciones, mayor movilidad de estudiantes, personas investigadoras y profesoras y profesores a nivel interestatal, son las más publicitadas; no justifican la puesta en marcha de cualquier tipo de políticas.

La desproporcionada subida de tasas, la introducción de un engañoso nuevo modelo de becas (las llamadas becas/préstamo), que no son sino simples créditos bancarios, la precarización de la formación en los nuevos grados generalistas, la elitización del acceso a los postgrados, la imposición de una misma metodología docente a todas las disciplinas, la subordinación de la Secretaría de Estado de Universidades a políticas económicas de I+D+i, el avance hacia un cambio no democrático de la gobernabilidad de las universidades, no pueden aplicarse, explicarse ni justificarse apelando simplemente al supuesto bien final que el Gobierno dice perseguir.

La cerrazón del Gobierno del PSOE, del Gobierno de Navarra, con el apoyo de su fiel aliado el PSN, y del Gobierno de la UPNA, persistiendo en el empeño de desarrollar y extender el Espacio Europeo de Educación Superior en un entorno de absoluta precariedad financiera y de ausencia de consenso social, llevará a la Universidad Pública, y en concreto a la UPNA, a un callejón sin salida de consecuencias imprevisibles, y esos gobiernos deberán de asumir sus responsabilidades por no defender los intereses de las universidades públicas.

Por todos estos motivos, creemos que en vez de decir sí a Bolonia, habría que pedir la paralización inmediata del llamado Plan Bolonia y la apertura de un debate amplio en todos los niveles educativos y sociales que consensúe las reformas a adoptar.

Además, habría que aplicar en el conjunto del Estado un plan de financiación público que nos acerque en términos reales a la media europea en gasto en universidades, en investigación y en becas de estudio y movilidad. No se puede dar ninguna convergencia con Europa si no se converge en financiación.

Acabar solidarizándonos con las asambleas de estudiantes encaminados a la defensa de la Universidad Pública y a la paralización de Bolonia.

Fuente: http://www.noticiasdenavarra.com