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07-08-2009

Bolonia, en perspectiva

Las universidades europeas, con más de cinco años de adaptación al nuevo modelo, reconocen que tres cursos son pocos para formar a los alumnos.

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Supongamos que la teoría pasa a ser una realidad y el Plan Bolonia revoluciona el sistema de enseñanza superior y el perfil de los universitarios. Son cosmopolitas, se mueven por Europa y cursan, como mínimo, un semestre fuera con el mismo modelo de aprendizaje y sin problemas de convalidación de asignaturas, compatibilizan sus estudios teóricos con prácticas cualificadas en empresas con prestigio, mejora la atención personalizada hacia el alumno, que participa más en clase y trabaja día a día en lugar de acumular folios para el día antes del examen, abandonan menos los estudios, sacan mejores notas y, además, nunca tienen que estudiar en verano. Este era el sueño teórico que firmaron los 47 miembros del llamado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), más conocido como Plan Bolonia.

Durante el proceso de adaptación al nuevo modelo universitario no han cesado las protestas de los anti-Bolonia por el riesgo de mercantilización de la universidad, la privatización de los campus, la subida de las tasas de matriculación, que cerraría el acceso a los alumnos con un nivel socioeconómico limitado o la supuesta desaparición de algunas titulaciones.

Movilidad del estudiante

Hay países europeos que llevan más de cinco años adaptados al EEES y pueden dar cuenta de sus resultados y de, hasta que punto, las quejas de los detractores están fundamentadas en un riesgo real. En Portugal, por ejemplo, la adaptación se hizo con más agilidad que en España y llevan ocho años con el Plan Bolonia. El enfoque del nuevo modelo está centrado, fundamentalmente, en promover la movilidad del estudiante que viene facilitada a través de becas. Las quejas de los alumnos vienen por la disminución de los años de carrera de cinco a tres, según explican en diversas declaraciones subidas a Youtube. Pratt Grave, estudiante de la Universidad Católica Portuguesa de Lisboa, explica que puede ser un plan positivo en un futuro pero todavía debe desarrollarse mucho más. “De momento es muy básico y se detectan muchos fallos”, denunció. Catia Pereira, de Oporto, ingresó en el Instituto Superior de Maia, ya cuando el plan estaba establecido. Aunque prefiere el plan antiguo, cree que “el método nuevo de aprendizaje es mejor, ya que los estudiantes se desenvuelven de manera más óptima haciendo el trabajo por su cuenta”.

Convalidación

La Universidad de Maastrich (Holanda) introdujo el Espacio Europeo de Educación Superior hace siete cursos. Recogen más experiencias positivas que negativas, aunque admiten que todavía necesitan unos años para que la adaptación sea plenamente satisfactoria. Respecto al riesgo de privatización, los alumnos son los más interesados en que las empresas cooperen con su universidad para facilitar la investigación y las prácticas.

De hecho, desde hace años, la Universidad de Maastrich obtiene de las compañías más de dos millones de euros al año para becar a los alumnos que se dediquen a proyectos de investigación. Los problemas han surgido, sobre todo, en la estructura y el reconocimiento de los nuevos títulos oficiales. El rector del campus, Gerard Mols, afirma en la página web de la universidad que todavía tienen dificultades para convalidar los títulos en países del entorno como Bélgica. “Aquí, el Grado dura tres años y en Flandes, por ejemplo, ocurre lo contrario, que se hace en cuatro cursos. Así es difícil homologar los títulos”, explica. Por otra parte, admite que en la comunidad educativa no ha sido bien acogida la reducción de todas las carreras a tres años.

Alemania también lleva más de ocho años con la implantación generalizada del Grado. Al igual que ha ocurrido en España, en todas las grandes universidades alemanas, los representantes de estudiantes han criticado la reforma. En Gotinga, los alumnos interrumpen regularmente las clases con pancartas y protestas. En los kioscos se encuentran periódicos con titulares contrarios al Plan Bolonia y la plataforma “Yo soy estudiante de Grado y me gusta hacer 37 exámenes en cinco días” cuenta ya con 8.000 miembros.

Autor/a: G. Sánchez de la Nieta

Fuente: http://www.gaceta.es/